Los entresijos europeos del histórico acuerdo UE-Mercosur

 





La Unión Europea exportó a los países del Mercosur en 2024 bienes por valor de 57.000 millones de dólares.Imagen: Gregor Fischer/Getty Images

Expertos creen que la política arancelaria de Trump y la rivalidad con China empujaron a la UE, aunque dividida, a apostar por el acuerdo comercial con Mercosur.

Es un día que se ha gestado durante más de un cuarto de siglo: el sábado 17 de enero de 2026, la presidenta de la Comisión EuropeaUrsula von der Leyen, viajará a Paraguay para firmar el mayor acuerdo comercial de la historia de la UE con el bloque sudamericano Mercosur.

Aunque para la UE es una prueba de su capacidad para forjar alianzas y trazar su propio rumbo en una era de desorden, el pacto es impopular entre activistas climáticos, agricultores y Francia, un peso pesado de la UE. Además podría verse frustrado cuando los parlamentarios europeos emitan su opinión en una votación a finales de 2026.

"Cooperación y diálogo"

El nuevo pacto permitirá a los 27 miembros de la UE unir fuerzas con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay para crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo.

Las negociaciones comenzaron en 2000, cuando a Europa le parecía más fácil encontrar nuevos socios. Pero, desde hace unos años, y con la guerra en Ucrania y los aranceles estadounidenses interrumpiendo el comercio, el acuerdo ahora tiene un peso político diferente, según el analista de política exterior Andrés Malamud.

"Hace veintiséis años, este era un acuerdo sobre liderazgo, sobre establecer reglas para el comercio mundial", dice Malamud a DW. Ahora, con la caída de la participación de la UE en la economía global durante años, "se trata de resiliencia" y "no solo de comercio, sino de cooperación y diálogo político".

Mayor acceso de la UE a minerales

Aunque el acuerdo no supondrá un cambio radical para el producto interno bruto de la UE, sí podría desbloquear el acceso a materiales considerados cruciales para el futuro del continente, como las vastas reservas mineras de Brasil y reducir así la dependencia de China. La reducción de aranceles podría estimular los negocios de los exportadores brasileños con Europa.

El país sudamericano representa aproximadamente el 10 por ciento de la extracción mundial de aluminio, el 13 por ciento de grafito y el 16 por ciento de tantalio. También domina el mercado mundial del metal niobio, utilizado en la producción de acero o en los imanes superconductores del mayor acelerador de partículas del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), cerca de Ginebra, Suiza.

Los activistas climáticos, sin embargo, advierten y critican que el mayor incentivo a la minería impulsará la deforestación de la Amazonia.

Agricultores de países europeos se manifestaron en Bruselas en contra del acuerdo comercial entre la UE y Mercosur.Imagen: Bastien Ohier/Hans Lucas/AFP/Getty Images

¿Ventajas a corto plazo para la industria automotriz?

La industria automotriz alemana se considera la principal beneficiaria en Europa, ya que los proveedores de automóviles buscan más clientes para amortiguar el impacto de los aranceles estadounidenses y la disminución de la demanda china.

"Habrá crecimiento en Brasil, India y el sudeste asiático", dijo el director ejecutivo de componentes para automóviles Schaeffler, Matthias Zink. Los fabricantes quieren además encontrar mercados con menor regulación, con el objetivo de vender en el futuro automóviles de gasolina y diésel más contaminantes.

Francia, en contra

La oposición al acuerdo llega de otro sector, la agricultura. Un campesino que prefiere permanecer en el anonimato explica a DW, durante una manifestación en Bruselas, que "la UE quiere salvar las industrias alemanas y europeas a costa de los agricultores".

En 2025, el ejecutivo de la UE añadió nuevas medidas de "salvaguarda" para limitar las importaciones de carne sudamericana y evitar la competencia desleal, pero no convencieron al miembro más escéptico del bloque, Francia.

Polonia, Irlanda, Austria y Hungría también se opusieron al pacto por el sector agrícola, pero fueron anulados en una votación la semana pasada. Las políticas comerciales de la UE solo necesitan el respaldo de la llamada mayoría cualificada de sus miembros.

El hecho de que Francia no esté a favor del acuerdo comercial es una confirmación de que el bloque puede actuar a pesar de las divisiones, además de una señal de que se avecinan más batallas políticas. El año pasado, Bruselas firmó un acuerdo con Indonesia y antes de que finalice el mes, es probable que Von der Leyen anuncie otro pacto comercial con India.

Inu Manak, investigadora sénior del Consejo de Relaciones Exteriores, con sede en EE. UU., afirma que "se ha producido un cambio notable entre todos los socios comerciales de EE. UU. a la hora de pensar en cómo diversificar sus vínculos comerciales", y añade que no cree "que la administración [estadounidense], debido a sus acciones, haya reflexionado aún sobre lo que significa una mayor fragmentación en la economía global".

Manak concluye que la feroz competencia por la influencia global está inclinando la balanza de poder hacia los socios asiáticos y sudamericanos de Europa, que antes eran vistos como países que acataban las reglas sin rechistar.

(rmr/ms)

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