La Patria. Eje Cafetero 13 May, 2026
El Eje Cafetero retomó la apuesta para que el área de influencia del volcán Nevado del Ruiz sea reconocida como geoparque mundial de la Unesco. La iniciativa une a Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima. La declaratoria se proyecta para finales del 2027.
Por: Santiago Zapata Zapata

Foto | Archivo | LA PATRIA
El Eje Cafetero impulsa nuevamente la declaratoria del Nevado del Ruiz como geoparque mundial de la Unesco.
El Eje Cafetero retomó una aspiración que lleva casi una década en construcción: lograr que la región alrededor del volcán Nevado del Ruiz ingrese a la red mundial de geoparques de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), una figura internacional que reconoce territorios con riqueza geológica, cultural y ambiental.
La iniciativa reúne a entidades de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima, que avanzan en una hoja de ruta conjunta para consolidar el denominado Geoparque Volcán Nevado del Ruiz. La apuesta busca integrar conservación, educación, turismo sostenible y participación comunitaria alrededor del complejo volcánico.
El proyecto tendrá un nuevo paso este jueves (14 de mayo), cuando en Pereira se firme el Pacto Regional por el Geoparque Volcán Nevado del Ruiz, acuerdo que contará con gobernadores, corporaciones autónomas, Parques Nacionales Naturales, el Servicio Geológico Colombiano y la Región Administrativa y de Planificación (RAP) Eje Cafetero.
La Unesco define los geoparques como “áreas geográficas únicas y unificadas en las que se gestionan sitios y paisajes de importancia geológica internacional, a través de un concepto holístico de protección, educación y desarrollo sostenible”. También resalta que su enfoque “de abajo hacia arriba”, basado en la participación comunitaria, ha ganado reconocimiento internacional.

Un proyecto que nació en el 2016
La propuesta alrededor del Nevado del Ruiz no es nueva. Desde el 2016, Caldas empezó a trabajar junto con Parques Nacionales e Inficaldas en la posibilidad de postular la zona volcánica ante la Unesco.
En ese momento, LA PATRIA informó que el objetivo era crear un modelo de turismo diferente, enfocado en biodiversidad, geología, paisaje y avistamiento de aves.
Posteriormente, en el 2018, el proyecto ya involucraba 17 municipios de los cuatro departamentos y había identificado 55 lugares de interés geológico y seis geositios de relevancia internacional.
Sin embargo, la iniciativa perdió fuerza y nunca alcanzó la postulación oficial.
Valentina Carvajal, subgerente de Planeación y Prospectiva de la RAP Eje Cafetero, le explicó a LA PATRIA que uno de los factores que frenó el proceso anterior fue la falta de madurez institucional y territorial.
“En ese momento todavía no estaban dadas todas las condiciones para presentar una candidatura sólida ante la Unesco. Faltaba consolidar la gobernanza regional, fortalecer el trabajo comunitario y estructurar una visión conjunta entre departamentos”, señaló.
Agregó que ahora existe una hoja de ruta más clara y una meta de largo plazo: “La expectativa es avanzar en todo el proceso técnico y comunitario para que máximo en un año y medio, antes de finalizar el período de los gobernadores, pueda lograrse oficialmente la declaratoria de la Unesco”.
El papel de las comunidades
Uno de los ejes centrales de la propuesta es el trabajo con las comunidades rurales.
Paola Andrea Villa, profesional especializada de la Dirección Territorial Andes Occidentales de Parques Nacionales Naturales, explicó que la iniciativa retoma una década de trabajo institucional y social.
“Queremos definir elementos claves para la gestión de un geoparque, como el esquema de gobernanza, la delimitación del polígono y las estructuras técnicas, sociales y pedagógicas para construir el geoparque desde la base comunitaria”, afirmó.
La estrategia busca que habitantes de las zonas de influencia participen en procesos de conservación, turismo y apropiación territorial.
La geóloga y vulcanóloga Gloria Patricia Cortés le destacó a LA PATRIA que la esencia de un geoparque está en las personas que habitan el territorio.
“El centro de un geoparque es la comunidad; busca que las personas conozcan, valoren y potencien el territorio donde viven”, indicó.
Cortés recordó además que la figura no se limita a la protección ambiental, sino que representa oportunidades económicas para las regiones.
“Significaría otra opción de sustento diferente a la agricultura”, señaló en declaraciones anteriores sobre el proyecto, al explicar que el geoturismo puede abrir nuevas posibilidades para campesinos y jóvenes rurales.
Más allá del volcán
La propuesta no se concentra únicamente en el Nevado del Ruiz.
El geoparque incluiría ecosistemas de páramo, lagunas, aguas termales, rutas geológicas y corredores de biodiversidad distribuidos entre los cuatro departamentos.
También integra patrimonio cultural, memoria histórica y procesos educativos.
Uno de los aspectos que más destacan los impulsores del proyecto es que el volcán se convirtió en un referente mundial después de la tragedia de Armero de 1985, desastre que transformó la manera de entender el riesgo volcánico y el trabajo con comunidades.
LA PATRIA publicó anteriormente que expertos consideran que ese episodio ayudó a reformular la vulcanología moderna, incorporando componentes sociales y pedagógicos a la gestión del riesgo.
Un sello internacional
En América Latina hay 10 geoparques, que hacen parte de la red mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
El programa cuenta con 241 parques geológicos de 51 países.
En la actualidad, la red cubre un área que bordea los 882 mil kilómetros cuadrados, una superficie equivalente al tamaño de Venezuela.
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